¿Capitalismo o Comunismo? Las Claves Olvidadas del Debate entre Izquierda y Derecha


CONVERSAN-DOS #1 


Explorando las Raíces y Ramas del Debate Político y Económico

La conversación que nos ocupa se sumerge en las profundidades conceptuales e históricas de términos que definen gran parte de nuestro panorama político y económico: izquierda, derecha, capitalismo, socialismo y comunismo. Lejos de ofrecer definiciones monolíticas, Evelio Díaz y Fernando Martínez presentan visiones que entrelazan la historia, la sociología, la filosofía y hasta la lingüística, evidenciando la complejidad y la constante disputa en torno a estos conceptos fundamentales.

Los Orígenes y la Carga Lingüística de Izquierda y Derecha

El debate comienza explorando las raíces de los términos "izquierda" y "derecha". Un actor propone un origen que se remonta a la Santa Madre Iglesia Católica, donde la posición a la derecha de Dios Padre simbolizaba lo correcto, mientras que estar a la siniestra (del latín sinistro, que significa izquierda) implicaba no poder estar a la derecha. Sociológicamente, este concepto se habría asociado a la izquierda con lo "altanero", "maleducado", lo "siniestro", la "oscuridad" y una particular "falta de educación".

Sin embargo, un punto histórico más concreto emerge como referencia central: la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII (177X, 1700). La disposición física de los participantes al dialogar sobre la forma de gobierno –los revolucionarios sentándose a la izquierda y los nobles conservadores a la derecha– sentó un precedente espacial para la distinción política. Los de la izquierda se identificaron como contrarios al imperio y a la idea del emperador como representante divino, mientras que los de la derecha defendían el statu quo y la continuidad de la casta noble.

Fernando detalla tres principios fundamentales que, según su análisis, nacieron de esta Revolución Francesa y definen a la izquierda:

1.
La Universalidad: la aplicación igualitaria de la constitución a todos, sin exclusión, garantizando el mismo mandato constitucional.

2.
La Separación del poder ejecutivo y del poder judicial: una medida para prevenir la corrupción de la justicia por parte del poder ejecutivo y el dinero asociado.

3.
Una Firme convicción en el progreso, impulsado por la rentabilidad de la industria, la ciencia y la tecnología.

No obstante, surge una objeción a esta narrativa: Evelio argumenta que los impulsores de la Revolución Francesa fueron los burgueses, quienes, al ser tenedores de capital, no podían ser genuinamente de izquierda. Esta discrepancia subraya una tensión persistente en la definición de "izquierda": ¿está definida por sus principios teóricos de igualdad y progreso, o por la posición socioeconómica de quienes la impulsan o adhieren?

Sistemas Económicos, Propiedad y la Controversia Histórica

La conversación se adentra en la evolución de los sistemas económicos y el origen de la propiedad privada. Se menciona el estudio de Engels, "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado", como una obra clave que sitúa el inicio de la propiedad privada a finales del esclavismo. Se debate sobre las fechas del esclavismo en diferentes regiones (Europa, Estados Unidos, Colombia) y se ubica el feudalismo aproximadamente en los primeros 10 siglos de nuestra era.

El concepto de comunismo primitivo es presentado como el estado inicial de la humanidad, donde las "manadas" vivían y se repartían todo según sus necesidades, sin propiedad privada, ni siquiera personal. Un actor cita a Yuval Noah Harari, descrito como un "arqueólogo más connotado" y "bestseller mundial", como evidencia para este concepto. Sin embargo, la existencia de este estado es cuestionada, argumentando que desde tiempos muy tempranos (incluso entre simios superiores), existían objetos personales y alguna forma de propiedad o jerarquía basada en la fuerza o habilidad. Se plantea que las castas o estructuras sociales jerárquicas, posiblemente hereditarias, y el rol del sacerdote o brujo como la primera figura poderosa, surgieron muy temprano en la evolución social humana.

Las definiciones de los sistemas económicos se vuelven otro foco de discrepancia. Fernando propone:

Capitalismo: medios de producción y propiedad privada en manos de los dueños del capital.

Socialismo: propiedad privada y medios de capital en manos del Estado.

Comunismo: ausencia total de propiedad privada.

Evelio refuta estas definiciones, basándose en Marx, para quien el capitalismo es la explotación de quienes no tienen los medios de producción y el dinero por parte de quienes sí los tienen, siendo una sociedad intrínsecamente desigual. El socialismo se define como una etapa de transición entre el capitalismo y la vía al comunismo. El comunismo, en la visión marxista, sería la evolución final después del socialismo.

El Caso de China y la Crítica al Socialismo Ruso

La discusión se ancla en ejemplos históricos contemporáneos. China es analizada, basándose en estudios propios y libros de Alianza Editorial. Se identifica a China como fundamentada en dos principios filosóficos: el legismo (o legalismo), asociado con la estricta adhesión a leyes y una autoridad centralizada y el autoritarismo, y el confucianismo, considerado también como parte del trípode religioso/filosófico de Oriente.

El sistema económico actual de China se describe como capitalista con estado. Se afirma que la propiedad privada existe y el 45% está en manos privadas. Un "metamodo de producción" chino habría devuelto al estado el control de servicios públicos, recursos naturales y parte del sistema financiero, asociándose con el sector privado y cooperativas de trabajadores (33%). A pesar de este modelo, un actor sostiene enfáticamente que China explota a su masa laboral peor que nunca y peor que en el resto del mundo para producir bienes a escala global, aunque se reconoce que China era uno de los países más pobres en 1940.

El socialismo ruso recibe una fuerte crítica. Se menciona que Marx esperaba que Alemania fuera el primer país socialista por ser más desarrollado, pero fue Rusia, a pesar de su atraso intelectual. Un actor afirma que los rusos sí hicieron socialismo. Sin embargo, hay un rotundo rechazo al socialismo ruso, descrito como un sistema de tiranía (mencionando a Lenin) que llevó a la pobreza e ignorancia de su propio pueblo, un sistema al que nunca se daría apoyo. Se menciona la existencia de los gulags en Rusia, aunque se debate su origen, sugiriendo un posible vínculo inicial con Alemania.

La discusión sobre Alemania lleva a una controversial arista: el nacionalismo alemán y la figura de Hitler. Un actor lo vincula a la ideología "laboralista", describiéndolo como miembro y dirigente del Partido Laboralista Alemán. Se refuta la idea de que "Mi lucha" sea un diario de cárcel, afirmando que el libro apoya su tesis sobre la filiación laboralista de Hitler. La narrativa sobre los inicios de Hitler lo presenta como un "don nadie austriaco" que se ganó la vida hablando en cafetines en Múnich, se unió al ejército, sufrió una contusión por un bombardeo (no un tiro o gas mostaza como en otras versiones) que le valió una condecoración, y fue patrocinado (principalmente por EE. UU. e Inglaterra) para comprar el partido. Fernando considera esta versión "no es cierta".

Sobre el Conocimiento, la Evidencia y la Naturaleza Humana

Subyacente a estos debates históricos y políticos, emerge una discusión sobre epistemología y la naturaleza de la evidencia. Evelio se describe a sí mismo como empírico, basando su conocimiento en la experiencia científica y la evidencia, específicamente en la "experiencia del científico", y considera que la evidencia es "la parte fundamental del empirismo".

Fernando,  plantea una visión más fluida: la evidencia científica de hoy puede no ser evidencia mañana. Contrasta el empirismo con una postura "esencialista racionalista", cuestionando la necesidad de la evidencia científica personal para validar realidades (como los multiuniversos, los quantums, o galaxias lejanas) que no han sido experimentadas directamente. Utiliza la analogía de la hormiga con limitada capacidad de conocimiento para ilustrar la limitación de nuestra propia comprensión.

Se recurre a la etología (comportamiento animal), usando el ejemplo de las manadas de leones y primates, para comparar y contrastar estructuras sociales humanas como el liderazgo, la herencia y la formación de jerarquías o castas.

Finalmente, se tocan puntos de vista más personales que, si bien se presentan como "de izquierda", difieren de visiones tradicionales: la creencia en un ser supremo, la consideración de la familia como estructura fundamental y el rechazo a la utopía del comunismo por implantación, donde no existe la propiedad privada y no se recompensa el esfuerzo o la habilidad.

En conclusión, la conversación ofrece un tapiz rico y a menudo contencioso de ideas sobre cómo entendemos nuestras estructuras sociales, políticas y económicas, recordándonos que las etiquetas que usamos a menudo tienen orígenes complejos y están sujetas a interpretaciones y reevaluaciones constantes a la luz de la historia, la evidencia y la filosofía.

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